Roquetas, ayer y hoy
Desarrollo
Los primeros pobladores que se van instalando alrededor del Castillo de las Roquetas , son todos católicos descendientes de aquellos cristianos viejos, primitivos pobladores de Felix y Vícar a fines siglo XVII y que son el origen del actual pueblo. La primera tarea que se imponen, cuando ya son número suficiente, es la construcción de un templo para la celebración del culto. Lo construyeron a sus propias expensas y con ayuda de las fábricas generales del obispado; la iglesia suponía para ellos signo de unión y afirmación ya que deseaban tener una personalidad propia, una nueva entidad distinta de Felix o Vícar , e incluso del Castillo que aunque tenía capilla era considerado como un destacamento militar.
La
barriada del Puerto se empieza a desarrollar cuando desaparece el peligro de los piratas y se puede utilizar el puerto como refugio comercial y pesquero.
En nuestro pueblo no existía una propiedad particular anterior pues eran tierras de realengo, cada uno había edificado donde había querido, sin un plan determinado, produciéndose una anarquía en las edificaciones.

Hacia 1839 el alcalde Luís Martín Fernández urbanizó algunas calles de Roquetas. Por los años de 1840 se comienza a tomar conciencia de la importancia del urbanismo por dos motivaciones fundamentales: la salud pública y el ornato de la población. Hasta estos años no conocemos los nombres de las calles, los que ahora aparecen son las siguientes: Plaza de la Constitución (actual), Plaza de Los Gallardos (Doctor Marín), Real, Callejón Largo (San Bernardo, hoy es D. Nicolás Navas), San Antonio, San José, Horno, Carreteros, Silencio, Correo (Puente), Ventorrillo (ermita de Santa Cruz). Además de los barrios fundamentales, ya existentes en el siglo XVIII (el de arriba y el de abajo), ahora se nombra el de los Cuartelillos, la Norieta y el Puerto. La calle principal era la que iba desde la plaza de los Gallardos hasta el Puerto, y la entrada del pueblo se hacia por el Callejón Largo.
Las calles se encuentran en mal estado y el Ayuntamiento acomete este problema procediendo al empedrado de las mismas. A mediados de siglo (1858) la mayor parte de la población se agrupaba en el casco urbano del pueblo ( 2.238 hbs ) y, en menor proporción, en los cortijos de Marín (87 hbs) , en la Algaida (97 hbs) y en las Salinas (76 hbs).
A partir del 1859 el Ayuntamiento intenta dar nombre a las calles y a numerar las casas; crea la comisión de Ornato Público para solucionar la forma de edificar las casas y la desproporción en la alineación. Esto significó que, en adelante, los vecinos que desearan construir deberían ponerlo en conocimiento de la autoridad local quien, a la vista del proyecto, le otorgaría la correspondiente licencia.
Hoy en día , el pueblo tiene una gran extensión que se sigue ampliando considerablemente debido al aumento de la población llegada de otras ciudades españolas y de otros muchos países que buscan mejorar su nivel de vida en una ciudad con una actividad económica importante.